Pensar las escuelas de “Economía Política del Desarrollo”

Fotografía: Miguel Alejandro Hayes

La teoría

El mundo no es una construcción humana, pero las formas de conocerlo sí lo son. La subjetividad[1] no es precisamente un espejuelo[2], sino la (única) forma a través de la cual lo podemos conocer[3]. De ahí que cada categoría que hemos creado sea solo una herramienta (casi siempre pasada por consensos sociales o de determinado alcance, a veces llamados paradigmas). Luego, nada que fluya a través de la racionalidad es ajeno o está libre de la reflexión. Por eso la teoría misma no puede ser ajena a la reflexión.

Pensar la teoría

Existen varias formas de entender la teoría y la ciencia (aunque en la actualidad parece que se discuta poco al respecto). Según el fundamento de una de ellas, la cual corresponde a la tradición teórica iniciada en la antigua Grecia, y que incluye la Filosofía Clásica continental, los sentidos humanos están limitados en sus capacidades de percepción, dígase la recolección y la administración de la información. Por lo que dicha tradición considera que es la razón (la capacidad de abstracción) la encargada de rectificar a los sentidos y, por ende, de hacer la teoría. Para la Historia de la Filosofía, cuando Parménides planteó esa idea, nació la Lógica[4].

Fue el enfoque dominante sobre la concepción de ciencia (teoría) en parte de la antigua Grecia ( incluyendo Platón y Aristóteles) y en la Filosofía clásica continental[5].  Para ellos, una teoría es un fundamento independiente de la verificación empírica[6].

Los ejemplos

Un ejemplo de qué entender por teoría desde dicho enfoque pueden ser los principios de la lógica formal[7] (que no son verificados, sino, por llamarlo de algún modo, útiles). Otro ejemplo, y es quizá uno de los más claros para las ciencias sociales, lo explica Marx cuando dice que las condiciones de vida de la clase obrera dependen de las necesidades de acumulación del sistema capitalista. Así, más que decir la reproducción de las necesidades de los obreros van un lugar u otro con determinada tendencia, dice la lógica de la reproducción del capital y cómo esta determina aquellas.

En el área de la Economía, es precisamente Marx quien sobre las bases planteadas en los clásicos de dicha ciencia, sistematiza tardíamente[8] el tomo I del Capital aquellos autores. La obra del pensador alemán conforma un cuerpo reflexivo que expone la lógica del capitalismo (y la sociedad moderna) como fenómeno, a partir de la articulación de la reproducción de la ganancia, las inversiones, los salarios, los precios, con independencia de los contextos (válido para todos). Él muestra el mecanismo interno del capitalismo, aportando el equivalente de una fórmula analítica. 

La teoría económica

Es decir, por teoría económica se puede entender, a grandes rasgos, todas aquellas definiciones, proposiciones y explicaciones, dígase herramientas y principios generales, que tienen un carácter universal o de gran alcance, y que, por tanto, son válidas para todas las sociedades. La universalidad mencionada es relativa, en tanto lo que entendemos hoy convencionalmente como Economía, es un caso de estudio particular donde la oferta tiene potencialmente la capacidad de superar la demanda[9] (haciendo excepción de las teorías de la escasez[10], aun cuando básicamente lo que hacen esos enfoques es tomar los modelos en los cuales la oferta es capaz de superar la demanda y adaptarlos a las condiciones donde no puede).

La anterior definición de Economía como teoría, lejos de reducir la teoría económica o cualquier otra, la(s) fortalece, porque desde este enfoque, solo las herramientas de gran alcance explicativo pueden ser consideradas teoría, condicionando un mayor rigor investigativo, dejando el status de teoría propiamente dicha a las herramientas tales como la lógica de la teoría de los juegos, de la relación de oferta y demanda (de bienes normales), modelos complementarios, entre otros[11].

También se desprenden áreas o subtemas, como puede ser la teoría (general) monetaria o lo asociado a todos aquellos elementos que intervienen de forma real en el ciclo económico (salarios, precios, ganancia, inversiones, costos) o de forma solo teórica (índices o indicadores en general). Aunque no es menos cierto que no es tan sencillo definir qué es teoría y qué no. Prueba de ello es que no ha dejado de ser debate la existencia o no de teorías generales sobre esos temas y formas económicas. Sin embargo, la propia idea del ciclo económico, así como sus mínimos indispensables y proporciones (ganancia mayor que costos, etc.) son propiamente (la) teoría económica moderna. (Este debate ya ha ocurrido dentro de la ciencia económica).

La concepción hegemónica

La concepción de teoría (y de ciencia) antes expuesta fue rechazada a priori por el positivismo clásico y consolidada con el falsacionismo, que resulta hegemónico en muchos centros de pensamiento y entornos académicos. De ahí han derivados formas, también hegemónicas de pensar la Economía. Lo que no quita que dentro del propio positivismo han sobrevivido en diferentes variantes del positivismo lógico (como es el caso de la Filosofía analítica) y en el campo específico de la Economía ( como se ejemplificó anteriormente).

Por su parte, el economista Antonio Luis Hidalgo-Capitán (HC), en su artículo Economía Política del Desarrollo. La construcción retrospectiva de una especialidad académica, aunque no lo declare, es verificable que asume una concepción de teoría similar a la del positivismo hegemónico. De ahí que considere como escuelas de pensamiento a comunidades de pensadores que establecen soluciones ideadas desde, o para, identidades o contextos específicos, no universales o válidos en cualquier contexto.

La no universalidad es independiente de las escuelas asuman la tesis de la monoeconomía, o no. Es decir, por postulado puramente gnoseológico, las ideas y los modelos suelen pensarse desde las condiciones en que se obtiene información del objeto de estudio[12]. Por lo que, con independencia de la aspiración universal, declarada o no, estas escuelas fueron pensadas desde sus contextos y problemas específicos, que responden a necesidades y subjetividades de determinada comunidad (no necesariamente de expertos e intelectuales, sino en sentido amplio). De hecho, y esa una idea que será abordada en este texto posteriormente, la función esencial de dichas escuelas es idear una política pública u objetivo de esta. Eso enmarca los límites de la propia investigación y sus términos. Lo que hace (con independencia de explicar o no la tesis de la monoeconomía) que haya un anclaje a las proporciones específicas de las variables antes mencionadas y no a una lógica general de estas (como pudo ser el caso de Marx, antes mencionado).

La “definición” de desarrollo

Como ejercicio, construí esta definición de desarrollo:

Proceso multidimensional de satisfacción efectiva de las necesidades básicas de los individuos a partir de la transformación de sociedades tradicionales en modernas por imitación del camino seguido por países desarrollados. Ello consiste en que ocurra una expansión continua del número de sectores que utilizan nuevas tecnologías, cambio en la composición de la producción y aumento de la competitividad y la equidad, así como en la adaptación institucional a las innovaciones para garantizar el crecimiento económico sostenido que incentive la reinversión nacional del excedente económico de forma que aumente la renta para su posterior distribución de forma indirecta y a través del mercado.

Es una definición de desarrollo construida a partir de la combinación de casi la totalidad de las definiciones de desarrollo que sintetiza HC como las correspondientes a cada escuela. A partir de ella, se pueden realizar algunas observaciones.

El contenido de la definición de desarrollo

El desarrollo es continuar la senda de los países desarrollados, según lo que el estudio de HC le atribuye a la escuela de la modernización. Pero, ¿qué los caracteriza o que han hecho esos países para imitarlos?

¿No utilizan los países desarrollados nuevas tecnologías, transforman la estructura de producción y crece su competitividad? ¿No son los países más desarrollados los de mayor equidad hoy? ¿No presentan instituciones eficientes que, además, incentivan la innovación? ¿No tienen crecimiento económico sostenido? ¿No reinvierten el excedente nacional? ¿No aumentan la renta nacional? ¿No intentan construir mercados donde haya competencia desleal en la menor cantidad posible? ¿No distribuyen mediante impuestos?

¿No describen los rasgos anteriores contenidos en forma de preguntas, lo que se puede entender como la senda de los países desarrollados? Porque las pocas naciones se pueden mirar como una idealidad del desarrollo (Noruega, Finlandia, Bélgica y otros pocos) si se mira desde el tercer mundo, tienen todos esos rasgos.

Las lecturas como partes de un todo

Por otro, carece de sentido el debate de cuál de esos rasgos, desde el punto de vista teórico, es más importante. Sería el equivalente de una discusión sobre cuál órgano del cuerpo humano es más importante, cuando casi cualquiera de ellos es esencial para vivir. Con la diferencia que los países desarrollados tienen esos rasgos, y que todos son expresión de desarrollo. Es decir, la sumatoria de esos rasgos no da el desarrollo, sino que todos ellos son formas de manifestarse el desarrollo, dígase, diferentes lecturas que se pueden hacer del desarrollo, pero son inseparables. O hay todos, o no hay ninguno.

Lo cual sugiere que, como son lecturas, tienen diferentes grados de especificación y concreción, lo que los convierte en más estratégicos o tácticos, más operativos, más normativos e ideales, según sea el caso. En pocas palabras: las definiciones de desarrollo, por separado, ni siquiera están calibradas en la misma frecuencia o planos de análisis, lo que contribuye a la idea (aunque no determina del todo) de que no se trata de un conjunto de elementos excluyentes.

Lo que no se dice no tiene que faltar

Más bien, podría decirse que cada escuela o comunidad, o no ha visto todos los rasgos a la vez o, en su lugar, selecciona el que considera el mejor objetivo explícito de política, lo cual es lo más probable.

También resultaría simplista sugerir que los pensadores y expertos que conforman las escuelas consideran que desarrollo es usar solo nuevas tecnologías, o hacer adaptaciones institucionales, etc. Todo ello, como si las escuelas se trataran de algo así como hacer por hacerlo, para llenar estadística de X porciento de inversión en tecnología o X porciento de transformación institucional. El sentido común indica que ninguna escuela debe haber entendido el desarrollo de manera esquemática como altos indicadores específicos de su propuesta, con una visión atomista.

Por otro lado, ¿hay razón suficiente para suponer que el énfasis en un mecanismo es todo lo que se conoce? Sería equivalente a decir que solo se sabe lo que se dice y que, por tanto, si algo no se dice, no se sabe.

Las variables más allá

De hecho, desde un punto de vista metodológico, una ley teórica no profundizada en la apropiación de las investigaciones señala que todas las variables son cualitativamente continuas. Por tanto, tienen un sinnúmero de variables implícitas. Es decir, en dependencia de las preguntas de investigación y las herramientas para medir, observar y definir variables, habrá más o menos variables que hacen más compleja una relación definida inicialmente. Esas variables implícitas se pueden comprender como las condiciones que deben cumplirse para que se dé la relación establecida en el modelo inicialmente explícito.

Así, por ejemplo, acotar el desarrollo a la necesidad de más inversiones, visto desde la óptica de un país ya desarrollo, donde ya se cuenta con una solidez institucional y prácticas culturales que lo acompañan (lo que se puede conocer en ciencia política como estado profundo), que condiciona que las inversiones se hagan más o menos de manera óptima, hace que, más que no tener en cuenta a las instituciones o la cultura, se den por dadas (se tomen como constantes, estadísticamente hablando). Luego, esa misma relación de inversión y desarrollo, vista desde el tercer mundo, implica que esas condiciones de instituciones y cultura sean variables específicas.

Pensar las escuelas

Lo anterior es aparentemente un error, o práctica muy común, en la historia de todas las ciencias. Pero el verdadero error consiste en sacar de contexto una relación determinada, obviando todas las condiciones o variables implícitas en un modelo.

Lo que lleva a pensar que las escuelas, potencialmente, se parecen más a enfoques sobre políticas públicas (prácticas específicas basadas en principios asumidos como universales para lograr una meta determinada), que sobre teoría propiamente (lo cual también remite al mismo debate de la economía ya mencionado en este texto, sobre dónde es teoría la Economía y dónde no). Justamente, en la relación más estrecha entre lo que se entiende por escuelas con las políticas públicas, se define el grado de teoricidad que hay en dichas escuelas, en tanto estas se construyen sobre el rasgo más visible del desarrollo para una comunidad de expertos, lo cual se determina, como ya se mencionó, desde los intereses, dificultades y preguntas de investigación en los que se logren construir, dada una realidad específica.

Por lo que, a modo resumen, se pudiera decir que las escuelas tienen un carácter teórico en tanto se construyen sobre fundamentos teóricos aceptados como (más o menos) universales en la economía, una fórmula o modelo hecho a imagen y semejanza de la observación que se logre hacer de determinado objeto de estudio. Asimismo, ninguna comunidad, según el estudio aportado por HC, describe el desarrollo en su totalidad, sino que cada una ofrece un fundamento inacabado como concepto. Lo que también sugiere, a la luz del siglo XXI, la necesidad de abandonar los modos enraizados del siglo XIX (que intentan explicar fenómenos desde una variable fundamental) para pasar a definiciones multicausales, incluso donde se desdibuje la idea de la causalidad para sustituirla por la del fenómeno y el automovimiento.

Ultimo comentario o qué hacer con HC

Lo anterior no implica que una propuesta derivada de estas líneas sea abandonar o desechar los documentados y dedicados estudios de HC, sino que este texto constituye un intento inacabado de complementarlos desde otra óptica, sobre todo, porque, además de la organización que logra HC (que funciona de manera eficiente para introducirse en el mundo de las escuelas de la economía política del desarrollo), su trabajo aporta un gran bagaje en la relación problema y posible solución, representando un estudio ordenado y de valor historiográfico de las formas de pensar la gestión de un problema tan importante como el desarrollo de las naciones.  La cual, vale destacar, que es una pregunta que, con alguna modificación, sigue sin encontrar una respuesta acabada desde la obra de Adam Smith[13].

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[1] entendida como la aprehensión que hace el sujeto de lo que lo rodea y de sí mismo

[2] Para el pensador representativo de la Escuela de Frankfurt, la ideología, aunque en realidad su metáfora se puede extrapolar a todas las formas de la conciencia, ya que él habló de ideología en el sentido amplio, es como un espejuelo. Según dicha metáfora, la ideología impide ver el mundo “tal y como es”.

[3] La subjetividad, por ende, el sujeto, es la medida del mundo, porque es através dle hombre y su subjetividad que se conoce el mundo. Esta idea fue rescatada de los empiristas ingleses y popularizada en el siglo XX por los existencialistas franceses.

[4] A Parménides se le considera el padre de la lógica, entendida esta como la ciencia de la abstracción.

[5]Por Filosofía Clásica continental se pueden entender a los autores del racionalismo moderno: Descartes, Spinoza, De Cusa, Spinoza y Hegel.

[6] Esta idea puede encontrarse desarrollada, entre otros, por Kant en su obra Fundamentación de la Metafísica de las costumbres.

[7] A igual A, A no puede ser igual a A y a B y A no puede ser igual a un tercero.

[8] Habría que recordar que la obra acabada de Marx (El Capital) se publicó poco más de 40 años después de la muerte del último clásico de la Economía ( Ricardo) y en un momento donde comenzaban a ascender las ideas positivistas.

[9] En Principios de Economía Política y Tributación aparece expresada esa idea ( la teoría de Ricardo tiene sentido en el contexto donde la oferta tiene la capacidad (potencialmente hablando) de aumentar. De hecho, se trata de un rasgo de la sociedad moderna y la producción capitalista.

[10] Sobre todo, en Janos Kornai.

[11] Estos 3 tipos de modelos o teorías, es decir, ideas generales, son los principales en la Economía, según Dani  Rodrik.

[12] Por ejemplo, se obtiene conocimiento del objeto en dependencia del: estadio del desarrollo del fenómeno en que se observe a este, desde qué lugar del fenómeno se mire y de la teoría con la que se mire.

[13] La Riqueza de las naciones intenta responder a un hecho que se notaba desde la época del pensador inglés: unas naciones se desarrollan más y más rápido que otras.

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