Breve nota a “El reloj, el gato y Madagascar”

Desde un punto de vista epistemológico, José Luis Sampedro (JLS) sitúa la eficiencia de la Economía en dependencia del método que se emplee. Pero la ponderación del método[1] se trata justamente del postulado esencial de la concepción de la relación objeto y método del paradigma que él cuestiona: el positivismo. Por demás, asume la concepción del método propia del falsacionismo ingenuo (Popper), y no de variantes posteriores que rectifican las falencias del esa etapa, de autores tales como Russell y la corriente fenomenológica anglo norteamericana, las cuales le dan un papel más contextualizado[2] al método (en algunos casos lo acotan[3], delegándolo al plano de lo dirección de la información y las ideas[4], procedimiento, incluso a lo expositivo, pero no como el elemento concluyente y determinante por sí solo de la investigación, sino determinado por demás factores que participan en la ciencia[5]).

Con ello, JSL deja fuera el tema de la selección de mediaciones (que dan paso a definir variables), que son un elemento que puede definir parte significativa de la eficiencia en el empleo del instrumental analítico como método (el método, propiamente). En pocas palabras, el método (analítico) es como un molino y lo que salga de él, depende lo que se le eche.

Así, JLS desconoce la redefinición del instrumental analítico en tanto lenguaje para plantear el problema de investigación y evitar ciertos errores, lo cual, como todo lenguaje, dependerá de los signos (mediaciones, determinaciones y posteriormente las variables); por tanto, lo riguroso de una investigación no se trata tanto de si son aproximaciones lineales, cuadráticas, sistemas simultáneos, sino de si estos, en tanto aproximaciones, logran representar correlaciones que se ajusten al comportamiento del fenómeno como aproximaciones lineales, cuadráticas, etc. Es decir, los modelos deterministas, producen justamente aproximaciones deterministas, y el juicio de valor científico sobre ellos, es que tan eficientes son como modelos deterministas, dígase, aproximación simplificada de un mecanismo. Y eso depende del rigor del investigador en hallar alguna “lógica” esencial previa a la formalización, empleando esta a base de prueba de error, y muchas veces de manera especulativa ( sin comprobar resultados o asumiendo más supuestos que hechos).

Del mismo modo, con los objetos biológicos (gato), no se trata del instrumental analítico (de método), se trata de cuán capaz sean los biólogos de construir, con ese instrumental formalista, modelaciones. En cuanto a los todos sociales: toda relación que se pueda definir, se puede representar con lógica formal y tomar estructura matemática posteriormente (incluso con parámetros cualitativos, lo cual no quita que se puedan emplear mediaciones cuantitativas justificadas teórica y previamente), con cierto grado de capacidad explicativa.

Por tanto, JLS sitúa como el problema el hecho de emplear el método equivocado, en donde lo que hay es problemas del mal empleo del método analítico (formalización equivocada o mal interpretada del resultado de echar al molino el material equivocado); confunde el uso específico del método analítico (la aplicación de este a una teoría y datos o información de muestreo) con el método propiamente. Dicho de otro modo: confunde la capacidad o potencial del método, con el consumo o uso del método.  Como solución, en consecuencia, propone una combinación de:

1. ampliar la “oferta de métodos”, lo que entendiendo como método el  mismo método analítico, pero con más (u otras) variables, es decir, llamándole métodos a lo que son modelos, propiamente  ( aplicación de postulados teóricos, validados o no, y aplicados a determinado objeto, teniendo como resultado una representación formalista), es decir, arrastrando la confusión antes mencionada.

2. De esa misma multiplicidad de modelos que JLS parece creer que es multiplicidad de métodos, una vez modeladas las variables técnico económicas e institucionales, los economistas, al método seleccionado (en realidad, modelo), propone JLS que deben incluirle como un conocimiento extrarradio (del modelo), el hecho de que ese modelo responde a intereses específicos, por tanto, a relaciones de clases específicas (desigualdad, desempleo en diferentes niveles). Lo cual no es una alternativa a la necesidad de representación (moderación formalista) de los economistas, además de que lo que plantea es posible realizarlo dentro de la representación de variables técnico económicas e institucionales, con herramientas tan sencillas como denotaciones que acoten el dominio o la imagen de la función, donde las variables sean dependientes de otras funciones, con funciones definidas por intervalos, y otras tantas herramientas de la representación de la lógica formal y las matemáticas.

Conclusión, a pesar de ofrecer, aparentemente una alternativa, desde un punto de vista puramente epistemológico, JLS reproduce los mismos vicios del positivismo del que intenta marcar distancia, además de que sugiere cuestiones que, dentro de los positivismos actuales, ya tienen solución. Una lectura contemporánea de el texto de JLS, podría situar al lector, a falta de contexto, en problemáticas propias de la Economía, ya resueltas a nivel de los centros de la ciencia o mal planteadas.


[1] El postulado del método científico como algo independiente del objeto es el rasgo esencial, en cuanto a epistemología, del positivismo. Antes del ascenso de esta corriente, objeto y método eran considerados inseparables. Por tanto, hablar de método como algo separado, es un resultado del positivismo.

[2] Por ejemplo, para Russell ninguna pregunta sobre la existencia, por tanto, ninguna hipótesis sobre existencia de algo, tenía sentido analítico (Ver). Eso pone en cuestión la mitad del uso que se le da al falsacionismo, en tanto planteo de prueba y error susceptible de ser refutable.

[3] Para Russell, por ejemplo, a grandes rasgos, el método se reduce a la analítica y lenguaje.

[4]  Dado que el método es cuestión de analítica y lenguaje solamente, adquieren mayor relevancia aspectos de la percepción, siendo este todo un universo que no consiste precisamente en método, ni siquiera en prueba o error. Si bien estos últimos aspectos son advertidos por Popper como de riesgo en una investigación, los deja en como parte del método, mientras para Russell la observación es algo externo al método.

[5] Mientras para Popper la fortaleza estaba en el método que permitía refutaciones críticas y fuertes, para Russell el uso del método es lo cuestionable. Mientras el primero ve algo novedoso en su método, para el segundo el método es solo un resultado de la información obtenida del objeto de estudio.

Leer El reloj, el gato y Madagascar

También puede interesar

Metodología de la ciencia económica. Metodología de la ciencia económica. Metodología de la ciencia económica. Metodología de la ciencia económica. Metodología de la ciencia económica

Deja un comentario

Mi último cuaderno

Estoy intentando acompañar los textos solo con fotos mías. Poco a poco

Si deseas recibir mis textos en tu correo, puedes suscribirte aquí

Únete a otros 3.760 suscriptores

Estadísticas del sitio

  • 17.809 visitas

Support This Site

If you like what I do please support me on Ko-fi

Mi podcast