SOBRE EL “DISCURSO SOBRE LA AGRICULTURA EN LA HABANA Y LOS MEDIOS PARA FOMENTARLA” (II)

Circulación monetaria, papel del Estado y Monopolio

Es justamente ese relativismo de Arango y Parreño, es decir, el estudio de las condiciones específicas cubanas, la clave de la aparición de ideas simples novedosas en su obra. Ese objeto de estudio diferente, particular, combinado con la lucidez de este autor, es lo que produce un pensamiento tan rico en determinaciones teóricas de avanzada.

Así, Arango y Parreño advierte que lo propio del entorno determina el efecto que tendrá la circulación monetaria sobre la economía. Mientras no son pocos los saberes que encierran el pensamiento en el partidismo de la dicotomía neutralidad (o no) del dinero, el pensador cubano aclara que donde exista un exceso de trabas en la industria, la circulación monetaria no resuelve ningún problema, sino que, más bien, pone en movimiento un dinero inservible, o que se va rápido de las manos de los actores económicos[1].

Ello, porque las trabas en variables como la inversión (la limitación formal a las inversiones), hacen que el dinero no pueda ir a los bienes de capital, sino a los de consumo. Luego, ante el aumento de la masa monetaria que apunta a bienes de consumo, y la incapacidad de la expansión de la oferta de estos, solo resulta en el crecimiento de los precios. Separación sectorial y relación que aparecen desarrolladas en el tomo tercero de El Capital, y que va a formar parte de la macroeconomía moderna y su teoría monetaria.

Para frenar estos efectos inflacionarios (aunque no usara el término), Arango y Parreño expone la necesidad de permitirle a los actores económicos prosperar y, de paso, señala la incompatibilidad de ello con el monopolio estatal español[2].

La advertencia del freno al desarrollo a causa del monopolio es un elemento revolucionario, en materia teórica, si se tiene en cuenta lo temprano de este texto. Y para el entorno específico cubano, está aportando el argumento científico para abogar por la anulación de un monopolio artificial (político) sobre el comercio y la actividad económica en la isla, por parte de instituciones estatales extra económicas que, desde ese papel, solo resultan ineficientes. Arango y Parreño estaba poniendo las bases, desde el pensamiento generado en Cuba, para oponerse a cualquier monopolio que afecte el desenvolvimiento eficiente de la generación de riqueza y la prosperidad.

Dicha observación (propuesta) no solo consistía en liberar a los actores en los diferentes sectores de la economía, como se señala unas líneas antes. A pesar de que con ese elemento ya queda un aporte significativo, Arango y Parreño  acotaba que era preciso ayudar a dar una salida ventajosa en el exterior del territorio cubano a sus producciones[3].

El camino, según advierte, está en hacer (siempre que se trate del mismo producto[4]), que los costos puedan competir con los de otros territorios, en especial, los costos de agricultura (por su papel en el costo de la vida, y la relación de esto con los costos de producción. Aspecto que se abordará más adelante).

Se necesita entonces calcular cuánto costaría poner en un mercado extranjero los productos nacionales. Si no resultan rentables, en vez de eliminarlos como una opción, en vez crear más trabas, el deber del gobierno sería tender a premiar, como conceder franquicias o cualquier mecanismo que iguale las condiciones del productor nacional con el de otros territorios, de modo que sea competitivo[5].

Sin ser apresurado, la esencialidad estratégica de la teoría de las ventajas comparativas[6] de la obra de David Ricardo es una idea simple, ya presente en Arango y Parreño. Aunque este enfoque del autor cubano pudiera interpretarse también como una apuesta por un nacionalismo económico[7] (no político), se puede comprender también como el señalamiento de que allí donde se trate de una producción que tenga un arrastre o impacto sobre toda la economía, es necesario estimularla y ayudarla a levantarse, así sea cambiando las reglas de juego o re direccionando ingresos para cubrir sus costos. Es lo que resulta de esta lectura, si se tiene en cuenta que sus afirmaciones recaían sobre el azúcar, sector clave en el momento de su vida.

No podría, dado lo anterior, afirmarse otra cosa de la obra de Arango y Parreño que el hecho de que en ella hay una comprensión de la economía en cuanto relaciones sociales, es decir, reglas de juego construidas y legitimadas por las tecnologías del poder, donde el estado (gobierno) es el encargado de crear, proteger y modificar esas reglas de juego como entorno favorable. Esto, dicho años antes de Adam Smith.

También, mucho antes que Marx y todas las escuelas marxistas de economía. Si bien el papel del estado como garante de las reglas de juego es algo planteado en los liberales clásicos (Adam Smith, incluso los fisiócratas), esta idea se pierde en la vulgarización (en defensa y rechazo). Es Marx quien rescata la idea explícita en las obras de aquellos, y es de destacar cómo ya era algo claramente apreciable en el pensador cubano.

Aunque no esté la formulación explícita, como tampoco era el objetivo de la obra, está el uso, que implica la aprensión del conocimiento.[8]


[1] …el dinero que se da a un pueblo que tiene encadenada su industria, o se estanca o no es más que un metal (inutile pondus) o se escapa de sus manos con la mayor presteza

[2] Se necesitaba para esto facilitar la entrada de brazos y utensilios, y animar la ambiciosa industria del colono, dando ventajosas salidas a sus frutos. La existencia de estas verdades, era incompatible con la de la Compañía exclusiva.

[3] No lo pueden conseguir si no se le facilita en el extranjero una salida ventajosa… idea referida a la obtención de una balanza favorable para el territorio cubano.

[4] Esta aclaración es del autor

[6] La ventaja comparativa es la capacidad de una persona, empresa o país para producir un bien utilizando relativamente menos recursos que otro. Javier Sánchez Galán (30 de julio, 2015).
Ventaja comparativa. Economipedia.com

[7] Entiéndase en este texto nacionalismo económico como el partidismo a que debe prevalecer la producción nacional por encima de la extranjera por el mero hecho de ser nacional

[8] No lo pueden conseguir si no se le facilita en el extranjero una salida ventajosa…Si el nuestro nos es más costoso, en vano lo llevan; porque, o no le venderán o le venderán con pérdida. De todo lo cual se infiere que, si el Gobierno quiere fomentar la industria de sus colonias y tener una balanza ventajosa, debe seguir en sus producciones la marcha política de las demás naciones: cotejar el costo que les tiene a ellos la agricultura de cada ramo, con el que tiene a sus vasallos; ver lo que cuestan los transportes y fletes, hasta llevarlos al mercado de consumo, y si la comparación nos fuese desventajosa, lejos de imponer derechos, lejos de coartar las salidas y de pensar en trabas, es menester dar premios, conceder franquicias, en una palabra, ocuparse de igualar nuestra economía e industria a la de nuestros rivales.

Primera parte

Papel del estado en Arango y Parreño. Papel del estado en Arango y Parreño. Papel del estado en Arango y Parreño. Papel del estado en Arango y Parreño.

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