¿Pasarnos al euro?

¿Pasarnos al euro?

Un hipotético acercamiento del gobierno cubano a la Unión Europea, a partir del proceso de negociaciones con el Club de París o de ciertas concesiones a dicho bloque, no quiere decir, necesariamente, que habrá más euros circulando en el mercado informal cubano. Y como el gobierno suele no poder garantizar la oferta de divisas en general, adquiere relevancia ese mercado informal.

Aclaraciones previas

Para abordar los posibles escenarios, redacté estas notas en los últimos días. En aras de facilitar su comprensión y, sobre todo, evitar su descontextualización, expongo algunos elementos preliminares.

Lo que presento a continuación no es una predicción de lo que ocurrirá con el mercado informal de divisas. La ciencia, la de sistemas complejos (la sociedad lo es) no es un oráculo, sino que intenta, a partir de la definición de algunas variables (endógenas y exógenas) y asumiendo/explicando la interacción de estas, modelar algún número de escenarios posibles.

Para el caso de estas notas, hago uso de variables y dinámicas observadas en la historia reciente del fenómeno a explicar, bajo el principio de que el pasado reciente siempre cuenta. Esto significa que el resultado de las modelaciones hechas son solo una serie de conclusiones, a partir del comportamiento y el papel de las variables definidas en función de dicho pasado reciente, y de cuestiones estructurales, de las que derivan posibles decisiones óptimas de los agentes, no solo matemática, sino utilitariamente. No es sinónimo de que se mantengan las condiciones que generan las variables tenidas en cuenta, así como las relaciones de estas, ni las decisiones tomadas por los agentes económicos que intervienen en el fenómeno al que se hará referencia. En todo caso, lo que a continuación se presenta se puede entender como un posible escenario, elaborado a partir de una proyección de escenarios previos. Lo que, claro, tiene una amplia probabilidad de ocurrir, debido a que dinámicas diferentes a la expuesta implicarían cambios estructurales, que, al menos en este caso, hay pocos indicios de que ocurran.

Por último, todas las notas siguientes se corresponden al escenario de pandemia, por tanto, de limitación de salidas y entradas al país, y no con los ritmos normales.

La oferta “natural” de euros

Que circulen euros en el mercado informal depende de la cantidad de viajes de ciudadanos cubanos y de la comunidad europea; también de que estos viajeros estimen más ventajoso ese escenario de cambio no oficial; sin olvidar la incapacidad de las instituciones gubernamentales para garantizar dicho cambio. Es decir, la oferta de euros en el mercado informal depende del interés privado (de los ciudadanos) por viajar de una región a otra. Y ese interés privado, esencialmente comercial (de las importaciones para el comercio), no depende, precisamente, de dicho acercamiento. Puede pensarse en la posibilidad de que, sin importar los destinos y los orígenes de los viajes, se cambie en el exterior y se entre directamente dólares, pero es un escenario que se abordará unas líneas después.

Es poco probable que, al realizar el gobierno cubano operaciones en euros con los emisores de esa moneda, ocurra una filtración de esos euros al mercado informal. Para ello, haría falta que el gobierno cubano emplee el euro como medio de pago, o a sus funcionarios, o a trabajadores estatales. Otra variante, sería que el estado vendiese euros a los ciudadanos. Ambas, poco probables, dada la poca disponibilidad de divisas del Estado.

Una última vía para filtración significativa de euros desde las cuentas del estado hacia el mercado informal, hipotéticamente, puede ser la corrupción de grandes montos de euros, lo que solo podría realizarse a partir de sustraer de las cuentas del Estado. Esto representa un sinsentido económico con un altísimo costo para la seguridad nacional cubana. Se trata del escenario menos probable.

Por tanto, se puede decir que un caso acercamiento a la Unión Europea, que implique la inclinación del gobierno por el uso del dólar en el exterior, no es la mejor causa de un aumento de la oferta de euros en el mercado informal, ni una mejoría para los que comprarán euros ahora en este.

Entrevista a Miguel Alejandro Hayes

La demanda de euros

Un aumento la demanda de euros, normalmente, debería ser por las mismas razones que la oferta de euros, y básicamente por lo que aumentan la oferta y la demanda de cualquier moneda: su valor de uso, es decir, la cantidad de operaciones económicas que se pueden hacer con ellas y la importancia de esas operaciones (lo que se puede adquirir en ellas).

La divisa es la llave para interactuar con economías externas. La necesidad de salir del país (interactuar con actores económicos externos) es lo que condiciona la demanda de divisas.

Así, para el caso del euro, como el mercado informal cubano funciona para los actores privados (consumidores y productores), en dependencia del vínculo de los actores privados con los mercados en euros, y viceversa, se producirá o no un aumento de la demanda de euros, ya sea por razones de consumo personal (viajes de turismo, etc.) o de negocios.

Sin embargo, resulta que la experiencia reciente de la importación privada (que tiene mayor peso que los viajes al exterior de cubanos por razones de turismo), se realiza desde países de la región: México, Panamá, la ciudad de Miami, Guyana, etc.

A estos fenicios cubanos, hasta ahora, les ha costado reorientar sus negocios hacia fuentes en Europa, ya sea por razones económicas (costos de transportación, alojamiento, de los productos), por el vínculo ya creado y su propio know how, o culturales (desde el idioma hasta el clima, la tradición, la simpatía). Sin embargo, el que parece ser de mayor peso es el elemento cultural. A pesar del gravamen al dólar, y numerosas restricciones a causa de las sanciones del gobierno de eua y las respuestas del gobierno cubano, los cubanos, hasta ahora, han optado por el uso del dólar, estando el dólar al lado. La modificación de este elemento, es poco probable en los próximos meses.

Por otro lado, aunque pueden ser una menor parte de la demanda de divisas, están los viajes de turismo, que los cubanos orientan mayoritariamente a Miami y a países de la región, y no tanto a la zona euro. Un aumento o no de la demanda por factores de turismo va estrechamente ligado a la matriz de emisión de turismo de cubanos residentes en la isla, y de los turistas extranjeros (siempre contando, con que decidan cambiar en el mercado monetario informal cubano) . La modificación en la estructura de emisión y recepción de turismo, tienen condicionamiento por parte de factores y escenarios externos a la economía cubana. Es poco probable su modificación en los próximos meses.

La demanda de divisas para consumir

Si es poco probable que aumente la demanda de euros en físico con el objetivo de viajar fuera del país (pues generalmente los que viajan no tienen cuentas en euros fuera de Cuba, y los euros en cuentas AIS o en tarjetas del Banco Metropolitano solo sirven dentro de Cuba) no existe razón para suponer que la demanda de estos euros en físico en el mercado informal aumente significativamente en el corto plazo, al menos en lo referido a movimiento de actores privados y ciudadanos.

Luego, teniendo en cuenta el resto del mercado informal (el que no cambia para los gastos de un viaje al exterior), y aquel que cambia para la reventa de divisas, queda la otra parte de la demanda para comprar bienes de primera necesidad en las tiendas en MLC. A los efectos, al comprar divisas para acceder a estas tiendas, hasta ahora (antes del anuncio de que se dejará de hacer depósitos de dólares en efectivo) no ha habido algún incentivo adicional hacia el dólar en efectivo. De hecho, la compra de divisa por transferencia le ahorra al comprador el trámite de ir al banco (cola mediante) para depositar lo obtenido y el mecanismo a partir de transferencias de tarjeta a tarjeta resulta sencillo y ha ganado cierto espacio en el mercado informal. Luego, lo racional, es que el euro en físico, no sea preferencial para quienes acuden al mercado informal para poder acceder a las tiendas en MLC. Al menos, debería ser así.

El shock de oferta. ¿Euro o dólar?

La otra fuente de (oferta de) divisas son las remesas. Las remesas provienen esencialmente de los Estados Unidos, por tanto, son en dólares. Se trata de un shock externo ya devenido estructural.

No hay incentivos para que los familiares y amigos que mandan dólares no abandonen sus envíos en esa moneda para iniciarlos en euros.

Lo primero a tener en cuenta es el ya mencionado elemento cultural ligado a los cubanos que viven fuera. La tradición, los hábitos y las costumbres, no son despreciables. La alta estima del dólar en el mundo es un elemento de peso, del cual no escapa la propia emigración cubana.

Aunque enviar remesas desde EUA vía transferencia salga costoso ( de entre 20 y 30 por ciento), los costos para enviar euros a Cuba desde EUA no son de poco peso, y puede que sean mayores: la conversión (el costo de la tasa de cambio), la transferencia a Europa (este paso ni siempre es necesario), y luego el envío a Cuba. Un desplazamiento de las remesas al dólar puede inducir a que las comisiones por transferencias aumenten, como decisión de la entidad que hace la transferencia para aumentar su ganancia.

Por otro lado, no es irrelevante que, ante la conversión de algunos miles de millones de dólares en euros para ser remesas, el gobierno norteamericano tome alguna medida para limitar este trámite. Sería alarmante, pero no imposible.

Por último, si a quienes reciben las remesas en Cuba resulta indiferente recibir euros o dólares por transferencia (tienen la misma utilidad para comprar bienes de primera necesidad en las tiendas), y la demanda del euro físico no aumentará para ir a las tiendas, no tienen incentivos los que envían las remesas para  hacerlo en euros.

De hecho, lo que sí es relevante en cuanto a la demanda y a la oferta de divisas para el país, es el ascenso de las tiendas en MLC. Mientras más productos hay que sólo se pueden adquirir en MLC, mayor es la demanda de esta. Mientras mayor es la necesidad de divisas, devenida en demanda monetaria, los emisores de remesas tienen, al menos, una presión para enviar sus ayudas. Expresión de una vieja regla que habla de lo inseparable de la oferta y la demanda.

La divisa que sale y el automovimiento

El cash sigue siendo un aspecto enigmático. Esa masa de ciudadanos que compra cash no para ir a la tienda y sí para viajar, también es parte de la ecuación. En realidad, su particularidad estructural, a partir del 21 de junio, la convierte en otra ecuación: la demanda de dólares en cash.

En contexto de pandemia, escenario presente y futuro de los próximos meses, las pocas salidas del país indican que la necesidad de cash sea poca. Del mismo modo que se reduce su oferta en el mercado informal, quienes demandan cash solo compiten en el mercado con aquellos que, del mismo modo, quieren sacar el dinero del país. Es decir, una reducción de la oferta acompañada de una reducción de la demanda. El escenario, por tanto, no es tan drástico.

Por otro lado, es necesario regresar a la regla de lo inseparable de la oferta y la demanda: pueden ser, juntas, un automovimiento. Ese es el caso de la relación base de oferta y demanda de efectivo que se puede dar en Cuba. Un aumento de los viajes de cubanos al exterior lo es también de la demanda de cash, pero además, es fuente de cash. Quien viaje al exterior y regrese, mientras haya un mercado informal de divisas, vendrá con cash, ya sea vender, acumular, o porque le encargaron entregas en Cuba (de hecho, esta última puede ser una forma de costear una parte del viaje). Se le suma la llegada de extranjeros, quienes encontrarán en el mercado informal salida para su cash.

En este mercado informal de cash, dado que fuera del país es mucho más sencillo convertir de euro a dólar y viceversa, la inclinación para comprar en el mercado informal cubano en cash una u otra, pudiera ser solo un paso intermedio para llagar a la divisa deseada. Es decir, el hecho de que exista convertibilidad entre divisas garantizada fuera de Cuba es un incentivo para que en el mercado informal de cash, naturalmente inclinado hacia el dólar, los agentes que participan sean indiferentes hacia este o el euro.

Solo el juego con las tasas de cambio como fuente de ingresos podría inclinar ligeramente la preferencia hacia una u otra moneda, algo de efecto temporal ya que depende de la capacidad de comprender las trampas de la interacción de diferentes tasas de cambio, y que solo funciona cuando el mayor número de agentes del mercado informal se concentra en la moneda menos favorecida. En pocas palabras, se trata de un plus asociado a asimetrías de información no sostenibles en el tiempo, y en esencia, la especulación.

De ahí que, en las condiciones resultantes a partir del 21 de junio, la apertura de viajes con el exterior para ciudadanos, y el grado de esta, sea lo que determine las relaciones definitorias y reales entre la oferta y demanda de divisas. Esta apertura será la medida del grado de oferta y de su demanda, donde cada una lleva a la otra.

Escrito el 15 de junio de 2021

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