Sobre el “Discurso sobre la agricultura en La Habana y los medios para fomentarla” (I)

Riqueza y relativismo cubano

Si se observa con detenimiento, Discurso sobre la agricultura en La Habana y los medios para fomentarla (1792) es una obra profética, no solo para el pensamiento económico cubano, sino para el universal.

Aparece apenas 12 años después de la publicación de La riqueza de las naciones (1776), de Adam Smith[1], y también cercano a las primeras obras de los fisiócratas[2]. Antecede páginas tan emblemáticas como El ensayo sobre el Principio de la población (1798), de Thomas Malthus[3], y Principios de Economía política y tributación (1817), de David Ricardo[4].

A pesar de que la metrópoli española apostaba por una cosmovisión mercantilista[5], Arango y Parreño rompe con esa concepción en su ensayo, y afirma que para él la riqueza es lo que se podría entender como los resultados productivos y la capacidad de producir arte, agricultura y comercio[6].

Si se cuenta a la población cubana y a la de las demás colonias de finales del siglo XVIII como españoles (de segunda), Arango y Parreño podría ser considerado como una puntera en el mundo del imperio español de la época. Sus planteamientos sobre la riqueza pueden estar a la altura de Adam Smith, e incluso por encima.

Arango y Parreño no habla de industria para sintetizar la riqueza, pero en ese entonces, 1792, cuando la revolución industrial[7] llevaba solo unos años y esa estética de progreso basada en grandes fábricas no era un imaginario dominante, por lo que la industria no se entendía tal y como se entiende hoy, al menos en la obra del pensador cubano por agricultura se veía no solo la actividad de cultivo, sino los procesos químicos derivados (la industria derivaba, podría decirse). Por eso, a pesar de no contener la palabra industria, su forma de entender la riqueza es mucho más abarcadora, si de explicación se trata, que la que puede encontrarse en clásicos previos como Smith o los fisiócratas.

Además de que, dadas las condiciones particulares de Cuba, con una agricultura (y producciones derivadas) que no eran competitivas a nivel regional y un exceso de trabas en el comercio[8], resulta una visión teórica muy valiosa para comprender el atraso que se comenzaba a sentir ya desde aquel entonces.

Por si fuera poco, la mención explícita del arte marca una distancia radical de lo que serían posteriormente los enfoques economicistas de las llamadas escuelas neoclásicas[9] con énfasis en la optimización matemática de la industria, y con escuelas marxistas de economía, ambas con enfoques en donde el arte, como parte de la riqueza (de una nación), queda fuera, para centrarse en el tema de la producción industrial propiamente dicha.

Aunque el énfasis en las particularidades cubanas pudiera situarse en lo que se conoce como pensamiento relativista cubano, y a decir de Jorge Mañach[10], la primera obra con esa óptica, no se trata del relativismo cubano en el sentido con el que ha devenido en los últimos años, tanto para ser asumido o cuestionado, una especie de justificacionismo a partir de factores externos (bloqueo norteamericano) o fatalismo cultural (leyenda negra del cubano, etc.). Por el contrario, el relativismo de Arango y Parreño consiste en mirar y pensar la realidad cubana desde sus propias problemáticas y particularidades. Es, ante todo, un intento exitoso de desenajenar el pensamiento cubano, es decir, de hacer nacer pensamiento cubano no tanto por estar hecho desde Cuba sino para Cuba, a partir de la comprensión de sus especificidades, no como principios metafísicos, dígase inamovibles, sino de cuestiones en el orden de lo causal.

Arango y Parreño pudo resultar en la creación de una generalidad causante del problema, la metrópoli, y otra generalidad abstracta como solución a este, la independencia, sin embargo, se detuvo en buscar la dimensión práctica y aterrizada de los problemas-soluciones, como un buen científico.


[1] Adam Smith es uno de los economistas más famosos de la historia y es considerado el padre de la economía moderna. En sus teorías económicas combina historia, filosofía, desarrollo económico, psicología y ética. Andrés Sevilla Arias (05 de octubre, 2015). Adam Smith. Economipedia.com

[2] La fisiocracia, como se denomina a esta corriente, fue una escuela de pensamiento económico fundada en el siglo XVIII por el economista francés François Quesnay. Esta corriente nace y se desarrolla exclusivamente en Francia, como respuesta al mercantilismo y su ideología. Francisco Coll Morales (07 de marzo, 2020). Fisiocracia. Economipedia.com

[3] Thomas Robert Malthus (Dorking, 14 de febrero de 1766 – Bath, 29 de diciembre de 1834) fue un erudito británico que, con polémicas teorías, ejerció una notable influencia en ámbitos como la economía, la política y la demografía. Vicent Selva Belén (30 de octubre, 2017). Thomas Malthus. Economipedia.com

[4] David Ricardo fue un economista inglés de origen judío-sefardí portugués. Fue uno de los más célebres economistas del siglo XIX. Formó parte de la corriente de economistas clásicos, de la cual fue uno de sus mayores iconos. Vicent Selva Belén (17 de octubre, 2016). David Ricardo. Economipedia.com

[5] El mercantilismo es un sistema político y económico basado en la idea de que los países son más ricos y prósperos mientras más metales preciosos puedan acumular, Paula Nicole Roldán (07 de junio, 2017). Mercantilismo. Economipedia.com A su práctica más popular se le puede nombrar también comercialismo.

[6]Ya nadie niega ni duda que la verdadera riqueza consiste en la agricultura, en el comercio y las artes”. Discurso sobre la agricultura en La Habana y los medios para fomentarla.

[7] La Revolución Industrial fue un proceso de profundas transformaciones económicas, sociales, culturales y tecnológicas que se desarrolló entre 1760 y 1840, y tuvo su origen en Inglaterra. Vicent Selva Belén, José Francisco López (25 de septiembre, 2016). Revolución Industrial. Economipedia.com

[8] Muchas de estas trabas son descritas por Arango y Parreño en su ensayo.

[9] La economía neoclásica es una escuela de pensamiento económico que se basa en la idea de que el valor de los bienes es una función de la utilidad o satisfacción que le asignan los consumidores. Paula Nicole Roldán (02 de diciembre, 2016). Economía neoclásica. Economipedia.com

[10] Según Jorge Mañach: El Discurso sobre la agricultura en La Habana y medios de fomentarla (1792) es el escrito más considerable de Arango, y en él se trazan las bases de aquella reforma. Esencialmente, constituye la primera formulación, en el terreno económico, del pensamiento relativista cubano, que después ha de desplegarse con otras derivaciones. A despecho de su «asimilismo» en el orden político —es decir, la afirmación teórica de la identidad de derechos administrativos y civiles entre la Metrópoli y su colonia—, lo que en el fondo anima el pensamiento de Arango y Parreño es, en cierto modo, una idea contraria: la de que Cuba es tierra distinta, ámbito de intereses propios y peculiares, entidad no asimilable a la Madre Patria, ni susceptible, por tanto, de ser regida por las normas del absolutismo peninsular. En Arango se hallaba, pues, en germen, la doctrina central cubana de todo un siglo. Linkgua-digital.com

También puede interesar

Riqueza y relativismo cubano en Arango y Parreño. Riqueza y relativismo cubano en Arango y Parreño. Riqueza y relativismo cubano en Arango y Parreño. Riqueza y relativismo cubano en Arango y Parreño

Un comentario en «0»

Deja un comentario

Mi último cuaderno

Estoy intentando acompañar los textos solo con fotos mías. Poco a poco

Si deseas recibir mis textos en tu correo, puedes suscribirte aquí

Únete a otros 3.838 suscriptores

Estadísticas del sitio

  • 18.743 visitas

Support This Site

If you like what I do please support me on Ko-fi

Mi podcast